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Monday, December 10, 2007


Desde mi trinchera liberal: Endesa se rompe por dentro.

Dice un viejo proverbio que quien paga la factura, elige la música. En el tándem Acciona-Enel, los nuevos propietarios de Endesa, ocurre lo contrario. la italiana Enel, que posee el 67% de Endesa, tiene que ver cómo en la práctica es el presidente de Acciona, Entrecanales, quien con un 25% de Endesa , elige la música y lleva la batuta. Las tensiones generadas por esta cogestión son cada vez más fuertes y está sembrando de dudas el futuro de Endesa.

En realidad, es una situación insostenible en el tiempo, y está por ver que el matrimonio Acciona-Enel no se rompa antes de los tres años de gestión conjunta pactados. Los italianos, molestos con la gestión personalista de Entrecanales, sienten cómo su posición mayoritaria en el accionariado de Endesa sirve de poco. Entrecanales no consulta sus decisiones, ningunea a los gestores de la antigua Endesa y dilapida un capital humano de tremenda importancia y capacidad probada.

El matrimonio entre Acciona y Enel tenía un vicio de forma desde su origen, y para explicarlo hay que recurrir a la cronología. El gobierno de Zapatero quiso emplear el mismo barro del botijo de Tinell para moldear una operación política disfrazada de empresa: la compra de Endesa a precio de ganga por parte de la catalana Gas Natural. Los nacionalistas tenían así su anhelada eléctrica, Zapatero su sillón estable y los accionistas de Endesa su cartera robada.

Pero el gobierno no contó con que con su decisión estaba abriendo una cacería en un coto sin vallado, y E.On se coló a por la pieza, dejando, además, sin pólvora a Gas Natural. Endesa tenía todas las papeletas de acabar en manos alemanas. Fue entonces cuando Zapatero, empezó calentar el mástil de la bandera y su falso discurso del patriotismo económico.

En la práctica, la letra de ese himno consistía en utilizar cualquier recurso, legal o no tanto, para parar los pies a E.On mientras que, por otro lado, los fontaneros de Moncloa buscaban una solución española. Las consecuencias fueron desastoras, y provocaron una crisis mundial en la credibilidad de la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras en España, y Las portadas de los periódicos de economía más influyentes se cebaron especialmente con un nada fiable Zapatero, y su furibundo intervencionismo. Algo que en economía no se perdona jamás.

A la llamada de los representantes del gobierno para formar un núcleo duro español en Endesa, sólo acudió Acciona. La fiabilidad de Zapatero no sólo estaba en entredicho fuera de nuestras fronteras,y la clase empresarial española empezó a desaparecer del mapa. ProliferarON las excusas, las vacaciones sobre la marcha, y los buzones de voz en los móviles, llame usted el lunes que viene.

Llegó un momento en que Acciona se vio sola en su batalla contra el gigante alemán, y, en cierta medida, se sintió traicionada por el gobierno de Zapatero, que le había embarcado en una aventura de incierto resultado, con un alto coste económico y de imagen. Hasta el punto de que Acciona amenazó con vender su paquete de acciones a E.On dinamitando así los planes de Zapatero. Fue entonces cuando, desde el gobierno, se recurrió a Enel, para que adquiriese un paquete pequeño de acciones que se sumase al ya adquirido por Acciona. Pero esto tampoco le salió demasiado bien al gobierno. Los italianos vieron el campo abierto y se tomaron el brazo, convirtiéndose en el mayor accionista de Endesa.

Así están las cosas. El matrimonio de conveniencia entre Acciona y Enel se rasga por todas sus costuras, y acabará, posiblemente, con Endesa troceada. Acciona se quedará con el negocio de renovables, que es el que realmente le interesa, y el resto de Endesa, acabará en manos de la empresa italiana Enel, en cuyo capital, conviene recordar, está el estado italiano, y que es, con diferencia, la eléctrica menos eficiente en Europa. Las juergas patrióticas de Zapatero nos salen demasiado caras.

Tuesday, November 06, 2007


Desde mi trinchera liberal: Nuevo lapsus de Clos.


La trayectoria de Clos al frente del ministerio de Industria es puro disparate, la verbena de Valle Inclán, Max Estrella sonámbulo frente a los espejos del Callejón del Gato, el Pretil de los Consejos y la Cueva de Zaratustra. No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo, algún predicador, algún científico o algún político. Durante su última visita a Zaragoza con motivo de la visita a la General Motors, el ministro Clos añadió un nuevo lapsus a su ya bien nutrida colección. Ante la plana mayor del grupo automovilístico multinacional GM, Clos agradeció a los directivos de Ford su presencia.


Ya en su toma de posesión como ministro de Industria, Clos apuntó maneras. Se trabucó en su promesa, y prometió su cargo como Ministro de Justicia, Turismo y Comercio. Desde ese momento, el Ministro ha sembrado la arena nacional de gazapos, dislates, discursos improvisados, maniobras en la oscuridad, ignorancia de bocazas y carcajadas del respetable.


Durante la presentación del último operador de telefonía móvil en España, la compañía sueca Yoigo, Clos olvidó el nombre de las otras competidoras de móviles en España, ante la rechifla del auditorio. Salió por peteneras y por la celebración de Santa Lucía, que trae la luz en las noches más largas del invierno y niñas vestidas de blanco recorren las calles cantando y portando velas, cintas rojas en la cintura y una corona de luz formada por ramas y hojas de arándano. A estas alturas del discurso, los suecos de Yoigo ya estaban buscando dónde estaba la cámara oculta e indiscreta. Tuvieron que convencerles de que verdaderemente, ése era el nuevo Ministro de Industria español.


A Clos nos lo incrustaron en el gobierno por un puntapie del PSC, que no querían verlo ni en fotografía por Barcelona. La cuota del botijo de Tinell hizo el resto, y Zapatero lo confirmó en el sillón. El PSC consiguió su objetivo de mandar bien lejos a Clos, capaz de hundir barrios y encuestas, considerar a los Latin Kings asociación cultural, mezlar en la misma ordenanza municipal como delincuentes a mendigos, prostitutas y niños con patinete y conseguir que los presos se fugaran mientras les llevaban de pic-nic al Forrum. Despeñó a la puntera Barcelona pendiente abajo en todas sus dimensiones. Como decía Wil Rodgers, es fácil ser humorista cuando tienes a todo el gobierno trabajando para tí.

Sunday, October 28, 2007


Desde mi trinchera liberal: trece socavones.


Pertenece ya al anecdotario de este presidente cenizo, accidental y demoledor el hecho de que su inesperada, sorprendente y semi-clandestina visita a las obras del AVE de Barcelona haya coincidido con la aparación de un nuevo socavón. Aquí lo único que rueda a alta velocidad es la incompetencia de un gobierno que ha convertido la vida de muchos catalanes en una carrera de obstáculos, socavones, grietas, apagones, candelarias y monumento a la paciencia.


Trece socavones parecen ser demasiados hasta para un profesional del hundimiento como es Zapatero. En las obras de Barcelona, el presidente ha declarado que el responsable último del desaguisado ferroviario es el gobierno socialista. El esquema es tan sencillo que hasta Pepino Blanco podría entenderlo, si tiene un buen día: dado que el propio presidente del gobierno admite que su gobierno es el último responsable, ¿por qué aún no ha dimitido nadie? Ni están ni se les espera. Desafortunadamente.


Por el contrario, tenemos a la alicuota ministra de Fomento del Caos eludiendo su propia responsabilidad, usando terminología de garita cuartelaria y parapetándose en discursos de adolescente buscando gresca. Ha convertido su ministerio en un menu de taberna baja.


Magdalena Alvarez llegó a ser ministra por una razón, un favor y un procedimiento o pretexto. La razón era que Chaves, que no la aguanta, la quería ver bien lejos de Andalucía y ocupada. El favor, el que le debía Zapatero a Chaves por su ayuda a alcanzar la secretaría del SOE, fatídico día. Y el pretexto, la infamia esa de las cuotas.


Desde su llegada a al ministerio, la ministra ha hecho del despróposito su modo de actuar. De la prepotencia, que ha llevado a muchos mandos a saltar del Ministerio, un fachada tras la que esconder sus propias flaquezas y errores. Ha tenido la misteriosa habilidad de aunar en su contra a ERC, IU, CIU, PNV y PP. En lo que a ella respecta, ha conseguido dinamitar el botijo de Tinell. Y la paciencia de todos los españoles.

Sunday, August 19, 2007


Desde mi trinchera liberal: La Señorita Andaluza


La extinta Carmen Calvo supuso en vida política una singular benefactora para el Partido Popular. Le llovían los votos cada vez que abría la boca. Magdalena Alvarez es otro filón de votos para el Partido Popular. Que lo explote.


Magdalena Alvarez, la ministra alicuota de fomento del Caos, llegó a ser ministra por una razón, un favor y un procedimiento o pretexto. La razón era que Chaves, que no la aguanta, la quería ver bien lejos de Andalucía y ocupada. El favor, el que le debía Zapatero a Chaves por su ayuda a alcanzar la secretaría del SOE, fatídico día. Y el pretexto, la infamia esa de las cuotas.

Desde su llegada a al ministerio, la ministra ha hecho del despróposito su modo de actuar. De la prepotencia, que ha llevado a muchos mandos a saltar del Ministerio, un fachada tras la que esconder sus propias flaquezas y errores. Ha tenido la misteriosa habilidad de aunar en su contra a ERC, IU, CIU, PNV y PP. En lo que a ella respecta, ha conseguido dinamitar el botijo de Tinell.

En su última comparecencia para explicar el caos que asola a Cataluña, Magdalena Alvarez cavó su propia tumba. Trasladó su dimisión a Zapatero, y ahora las apuestas son cuándo va a darle el finiquito. Zapatero, tan pargmático, tan calculador, y tan orgulloso, no va a permitir ´que los ciudadanos le perciban como el responsable último de que las cosas no funcionen en fomento. Y menos, estando en plena siembra electoral.

Friday, August 17, 2007


Desde mi trinchera liberal: Ineficacia.


Uno de los mitos más explotados por el nacional-socialismo catalán es el victimismo. Siempre intentan ocultar bajo el barniz de una supuesta mano negra que carga contra Cataluña, su propia ineficacia. En su discurso, todos los males vienen de la periferia de Cataluña. Sobretodo, de Madrid.


Y mientras este artificio les funcione, los gobernantes catalanes seguirán parapetados en su habitual incompetencia, trasladando a otros su cuota de responsabilidad y ayudando a sembrar el caos con su ineficacia. Según datos de la patronal SEOPAN, el peso de la inversión inducida por la Administración catalana –el 3% de su PIB entre 2003 y 2006– es de los menores de España. Prefieren destinar fondos a la exaltación de un nacionalismo de leyenda y de ficción, que genera tensiones y confrontación cívica, antes que destinar dinero a infraestructuras necesarias que hagan más fácil la vida a los ciudadanos que gobiernan negligentemente. Simplemente, el ciudadano quiere no tener que superar carrera de obstáculos que es hoy un día normal en Cataluña.


El discurso victimista y elusivo en cuanto a responsablidades, empieza a tener el crédito agotado. Hay un divorcio evidente entre la clase dirigente catalana y el ciudadano de a pie. Las altas tasas de abstención electoral es su síntoma más acusado. Por eso, se empeñan en alimentar un ficticio enfrentamiento entre Cataluña y el resto de España. Crispar los ánimos creen que les beneficia, y ahí van tejiendo la coartada de su propia ineptitud.