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Wednesday, January 16, 2008


Sobre la Teoría del Big Bang.

Agradezco a D Rafael Ariza las enriquecedoras aportaciones que realiza en su artículo "Siguiendo el debate sobre el big bang. A lo que se puede llegar o no con esa teoría.", publicado en Aragón Liberal http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=3856&menu=3, y que es una ilustrativa reflexión sobre un artículo mío previo.

Comienza el autor desplegando la siguiente afirmación, con la que plenamente coincido: "La teoría del Big Bang, lo que se conoce como el modelo standard, no lleva necesariamente a la demostración de la existencia de Dios.".
No creo, y es mi opinión personal, que teoría científica alguna lleve necesariamente a la demostración de Dios. Sería tanto como apresarlo en un teorema de formulación finita, en una jaula de números. Simplemente, eso no se va dar. El hombre tendrá -tendremos- que seguir viviendo de fe. Cuestión distinta, y hacia allí iba mi comentario sobre Jastrow, es que algunos científicos se empeñen en utilizar la ciencia como una goma de borrar las huellas de Dios. Tampoco lo conseguirán.

Al mismo tiempo, creo que la Teoría del Big Bang es perfectamente compatible con el concepto de Creación. Aunque eso, poco importa. Para los creyentes, científicos o no, importa poco el cómo, que pertenece al campo de la metáfora. No es necesario. Lo que nos importa es el hecho: Dios creador. De Cielo y Tierra, de todo lo visible e invisible...Profesamos una fe que vamos arropando como podemos. En mi caso, al menos, con un matiz crucial. No soy deísta. No creo en Dios exclusivamente como un gran arquitecto, o como un relojero de precisión, que crea el Cosmos con tiralíneas y se echa la siesta colgando en su habitación el cartel de "No molesten". Yo creo en un Dios personal que no nos quita de su mirada. Pero ese ya es otro debate.

Es cierto. Con la Teoría del Big Bang, los creyentes nos sentimos cómodos, si se me permite la expresión. Como he dicho, la vemos compatible con nuestra fe. Compatible es la palabra. Incluso, parece favorecerla. Como declaró el historiador de la ciencia Frederic B. Burnham, "La comunidad científica está preparada para considerar que la idea de Dios creador del Universo es una hipótesis más respetable hoy que en cualquier tiempo de los últimos 100 años". Una anécdota al respecto: Cuando el sacerdote y físico católico George Lemaitre expuso su "Hipótesis del Atomo Primitivo", o Teoría del Big Bang, Einstein le contestó: "Eso me recuerda demasiado al Génesis, ¡se nota que es usted sacerdote!.". Como se ve, el debate sobre las implicaciones teológicas de la Teoría del Big Bang tiene una extensa literatura.

Estoy de acuerdo cuando dice que debemos encontrar una " una razonada y razonable convergencia entre gión y ciencia". Pero, para eso, es imprescindible que algunos científicos entren en la senda del sentido común y no se empeñen en trazar artificiales fronteras de incompatibilidad. Acabamos de contemplar atónitos el triste boicot que un grupito de profesores y alumnos de la Universidad la Sapienza han hecho al Papa Benedicto XVI, y que ha impedido al Santo Padre pronunciar un discurso en esa Universidad. No deja de ser una paradoja de la historia que la Universidad La Sapienza, creada en Roma el 20 de abril de 1303 por la voluntad del Papa Bonifacio VIII, cierre ahora las puertas a su Sucesor, para dar gusto a una minoría intolerante. Pero así es como pretenden reescribir la historia quienes hacen de la confrontación el chusco de cada día.

Tuesday, January 08, 2008


Desde mi trinchera liberal: Comentando el Big Bang de Frid.

Tras la comprobación de la Teoría del Big Bang, el astrofísico R. Jastrow comentó: "En este momento parece que la ciencia nunca podrá levantar la cortina sobre el misterio de la creación. Para el científico que ha vivido de su fe en el poder de la razón, la historia termina como una pesadilla. Ha trepado por las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto, y conforme se encarama sobre la última roca, le da la bienvenida un grupo de teólogos que llevan ahí sentados siglos".

La cita, entre la zozobra y la honradez intelectual, muestra el estado de ánimo de algunos científicos que quisieron poner al hombre en la cumbre de la ciencia y se encontraron con la Teología. Dios ya estaba allí, y vanos resultaron los esfuerzos en borrarlo del horizonte humano de sucesos.

Como dice Federico en su artículo, no puede existir contradicción entre ciencia y religión. Lo decía Einstein, la ciencia sin la religión está coja, la religión sin la ciencia está ciega. La teoría del Big Bang parece perfectamente compatible con el concepto de creación, y esto es algo que algunos científicos todavía siguen sin querer ver. Al menos hasta la fecha, los científicos no han podido interpretar los sucesos más inmediatos a la gran explosión. Mucho menos, una explicación natural a por qué ocurrió, y qué la causó. O quién, y esto provoca una sensación de impotencia en una parte de los científicos que lo estudian. La frase es de Leon Lindeman, nobel de física: «Cuando oyes a alguien diciendo algo sobre el nacimiento del Universo,no tengas dudas de que se lo están inventando todo.Ése es el campo de los filósofos. Dios sabe lo que pasó en el principio de los tiempos».

Por ejemplo, el famoso científico S. Hawkinga utiliza un argumento parecido. En su libro Brevísima historia del tiempo, leemos:

"En lo que nos concierne, los acontecimientos anteriores a la gran explosión (Big Bang)no pueden tener consecuencias, y no deberían formar parte de ningún modelo científico del universo. Por ello, deberíamos eleminarlos del modelo y admitir que la gran explosión fue el origen del tiempo. Ello significa que preguntas como ¿Quién estableció las condiciones para el big bang? no son cuestiones que la ciencia estudie.".

Sunday, January 06, 2008


Desde mi trinchera liberal: Cuando la ciencia es dogma.

Durante la presentación en la Casa Blanca de la secuencia del ADN humano, el entonces presidente americano Clinton declaró lo siguiente: "Hoy estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida. Estamos llenándonos aún más de asombro por la complejidad, la belleza y la maravilla del más divino y sagrado regalo de Dios".

Al científico responsable del Proyecto Internacional Genoma humano, que tras años de arduo trabajo había conseguido la secuencialización del Genoma humano, Francis Collins, no sólo le pareció bien esta declaración de Clinton, sino que aún la embelleció:

"Es un día feliz para el mundo. Me llena de humildad, de sobrecogimiento, el darme cuenta que hemos echado el primer vistazo a nuestro propio libro de instrucciones, que previamente sólo Dios conocía".

Algunos sectores científicos y políticos, se esfuerzan en delimitar los campos entre la ciencia y la fe como excluyentes, cuando no aluden expresamente al ateísmo militante. Es el caso, por ejemplo, del científico Richard Dawkins, cuando declara:

"La fe es una gran evasión, una gran excusa para evadir la necesidad de pensar y evaluar la evidencia. La fe es creer a pesar de la falta de evidencia, o quizá debido a la falta de ella...la fe, siendo una creencia que no se basa en la evidencia, es el principal vicio de cualquier religión". La postura de Dawkins es tan tajante, tan irreflexiva, tan embadurnada de fanatismo, que llega al punto de no asistir a debates en los que estén presentes científicos creyentes.

Sin embargo, Dawkins olvida una cosa. La mayor parte de la física teórica de los últimos 30 años se basan en supuestas teorías desprovistas de evidencia científica. El propio párrafo que Dawkins presenta para revolverse contra la religión, lo podría llevar al campo de la física, donde hoy por hoy, hay mucho más dogma que verdad comprobada desde la experimentación.. Mucha más conjetura, que base empírica. Y con un matiz decisivo: la fe es parte integral de la religión, mientras que en cuestiones de ciencia, la fe en creencias científicas se convierte en vicio. No es aceptable. Lo propio de la ciencia es la demostración.

Tomemos por ejemplo el caso de la llamativa Teoría de las Supercuerdas. Una teoría que podía ser denominada de la Gran unificación, pues uniría lo grande y lo pequeño, la gravedad y las particulas elementales, mediante la audaz idea de que el mundo contiene muchas más dimensiones que todavía no hemos visto, ni descubierto, y muchas más partículas de las que conocemos. ¿Y dónde queda esto? ¿En el ámbito de la certeza? ¿En la solidez de una teoría comprobada, y bien armada? ¿En una teoría de formulación finita? No. Más bien, en el terreno de la especulación, la conjetura, y el deseo. No hay base. ¿No es esto una forma de "fe" viciada?

Y sin embargo, es una teoría inexcusable para el mundo académico. Muchos físicos, que no creen en la teoría, se ven obligados a trabajar en ella si quieren conseguir cátedra, al menos en Estados Unidos. Una uniformidad científica que va contra la propia esencia de la ciencia y su dignidad.

Saturday, August 04, 2007


Desde mi trinchera Liberal: José Antonio Marina.


Desde que el establishment socio-progre situó a Marina en la órbita de la cultureta oficial, de dictado al uso, de ética de salsa rosa, éste se cree un pensador indispensable. Infalible. Filósfos como él son los que deben regir la sociedad, los ingenieros de las almas. Puro platonismo.


Este y no otro es el fundamento de la Educación para la Cudadanía. Los padres podemos ser falibles en la educación de nuestros hijos pero no así el Estado, sabiamente iluminado por la ética infalible de los filósofos del régimen. Reencarnaciones de Rosemberg.



Marina es un profesional del cuento y de la cuenta, corriente y sonante. Un mercenario en la nómina del poder. Es un positivista frutrado. Como Comte, cree que la historia de la humanidad se divide en tres estadios: Teológico, metafísico y positivista. En esta última etapa de la humanidad, de carácter culminativo, pleno, es donde es posible la sabiduría incontaminada, fenomenológica. Para los positivistas como Marina, la metafísica puede representar un legítimo sentimiento o una justa aspiración del hombre, pero en modo alguno un auténtico saber. La metafísica como ciencia, para ellos, debería desaparecer.


El cientifismo es la mentalidad creada por el positivismo. Se trata, básicamente, de la desaparación del misterio de Dios en el mundo físico mediante una política de achique de espacios. Una tendencia a creer que la Ciencia desvelará todos los secretos del universo, y que resolverá todos los problemas de los que se viene ocupando la metafísica. Es decir, enjaular a Dios en una fórmula matemática.


Sin embargo, muchos de los que atacan la metafísica, Marina incluido, lo que en realidad hacen es sustitirla por otra metafísica no transcendente. En una religión sectaria, laica y además, impositiva. Y Educación para la Ciudadanía es su nuevo catecismo. Yo me declaro hereje. Marina, que te den.